Ámsterdam, Países Bajos

Viaje a Amsterdam

10.10.16


Vuelvo enamorada de Amsterdam. Hace unas semanas que he vuelto de un finde largo y después de ponerme al día con las fotos, tenía pendiente contar los días que pasamos por allí.

Ya conocíamos la ciudad y el viaje surgió de forma improvisada. A principios de año nos enteramos que la hermana de mi chico y su novio, que viven en China, venían de visita a la madre patria a finales de septiembre y propusieron hacer una parada técnica en la ciudad de los canales y puentes.
Aunque ya conocíamos la ciudad de unos cuantos veranos atrás, me pareció de lo mas apetecible y así sin más surgió el plan.

Amsterdam

GOEDEMORGEN!

Salimos el sábado antes de que pusieran las calles y cogimos el bus al aeropuerto. Para mi es ya una tradición desayunar en el Starbucks siempre que vamos a la T4. No es más especial que ningún otro, pero un ritual es un ritual, y el muffin de arándanos después del madrugón me sabe a gloria.

Dos horas y pico después llegamos y por suerte, el tiempo no podía ser mejor. ¡Hacía hasta calor! Una vez en el hotel cambié mi jersey de rayas por una camiseta y aunque eché una rebeca a la mochila, no me la puse hasta la noche.

Sin perder ni un minuto salimos a explorar la ciudad aprovechando el solazo que hacía. Amsterdam es una ciudad muy paseable puesto que es totalmente llana. Solo hay que tener mil ojos con las bicicletas. Allí tienen prioridad y la verdad es que van como locos. Si eres lo suficientemente valiente creo que alquilar una tiene que ser toda una experiencia.

Después de reponer fuerzas con una buena hamburguesa, dedicamos el resto del día a andar sin rumbo y hacer muchas fotos. Y finalmente hicimos un descanso durante un rato en uno de los pulmones de la ciudad, el parque Voldenpark. Allí nos tomamos una coca cola mientras veíamos la vida pasar.

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Esa noche aprovechamos para cenar en Café de Jaren, de donde guardaba un gran recuerdo. Me pareció genial la idea de poder cenar en una terraza que da al canal a la que incluso puedes acceder desde tu propia barca si tienes. Lo más.

amsterdam

Al día siguiente aprovechando que hacía un día estupendo de sol, aprovechamos para hacer la típica visita por los canales en barco en la que te cuentan un montón de cosas interesantes. Lamentablemente no puedo acordarme de mucho porque estaba como loca haciendo fotos y preguntándome si sería posible alquilar una casa barco en airbnb para nuestra próxima visita.

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El resto del tiempo lo dedicamos a callejear y visitar los lugares más típicos como el mercado de las flores, Begijinhof (un antiguo patio con unas casas preciosas donde vivían unas beatas),  la zona del Jordaan, el barrio chino, la zona de los museos y el barrio rojo. Todo en plan muy relajado y sin grandes pretensiones.

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ETEN!

Uno de los puntos fuertes de la ciudad es su amplia variedad gastronómica. La oferta es tan grande que quieres probar todos los sitios (¿soy la única a la que le pasa?).

Como llevaba soñando con las croquetas de Febo desde 2013, aprovechamos para visitarlo en un par de ocasiones. El concepto es muy sencillo, hay unas máquinas vending con un señor detrás que prepara la comida al instante. Solo hay que elegir qué quieres, echar el dinero y la puertecita se abre sola. Un must de la ciudad.

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Otro lugar al que fuimos y que recomiendo 100% es Burgermeester. Como auténtica fan de las hamburguesas doy mi palabra que la bief royaal (que tiene huevo trufado) sabe a gloria bendita.  Si tuviese que escoger una sola razón por la que volver a Amsterdam, sería esta.

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Una de las noches fuimos al restaurante 't Zwaantje (no intentes pronunciarlo) que era más tradicional. La decoración es bastante curiosa y los manteles son una alfombra. Como cuando visitabas a tu abuela y tenía la mesa camilla con el brasero, pues así. Todo lo que pedimos estaba muy rico y me pareció de lo más acogedor.

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Ya lo he comentado antes, el Café de Jaren es un must. Sobre todo por la noche porque encienden las bombillitas de los puentes y es una estampa preciosa.

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Durante un paseo por la zona de Jordaan nos tomamos un café en Moods Coffee Corner. Estaba muy rico y es de esos lugares donde lo preparan todo con cariño.

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También descubrimosrepartidos por distintos puntos de la ciudad  Coffeecompany, un rollo Starbucks a la holandesa. Ideal para retomar fuerzas tras andar sin parar.

Amsterdam

De todas maneras, mientras íbamos paseando pude fichar mil y un sitios súper apetecibles, pero claro, para ello hace falta ir muchos más días, volver en otras ocasiones o vivir una temporadita allí, algo que sería genial.  Lo bueno es hay opciones para todos los gustos y bolsillos, aunque en general me pareció que los precios son por encima a lo que estamos acostumbrados en una ciudad como Madrid.


También aprovechamos para visitar los pueblitos del norte cogiendo únicamente un autobús. Pero esto os lo cuento otro día porque estuvimos en cuatro pueblos y creo que merecen mención aparte.
Marken

Por lo demás volví aún más enamorada de la ciudad, de sus canales, sus bicis encadenadas a los puentes y de sus casitas estrechas y sin cortinas. Me encantaría volver pronto porque me quedé con ganas de conocer más pueblitos y rincones de la ciudad.

2 comments:

  1. Estaba impaciente por leer tu post sobre tu viaje a Amsterdam, quería ver la ciudad desde la perspectiva de Wanderer Diaries ;) Que bonitas tus fotos y que bonito viaje!!!

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  2. Ania! mil gracias! Amsterdam es increíble... a ver cómo me lo monto para hacerme holandesa :)

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